Crioterapia15/10/2018

La crioterapia es una serie de procesos, ejercicios y dispositivos que favorecen notablemente la recuperación de pacientes con un sinfín de enfermedades y condiciones. Se basa en la aplicación de dispositivos, aparatos u objetos a bajas temperaturas para favorecer así la motricidad de los pacientes. Es decir, la crioterapia se basa en el principio de que el frío ayuda formidablemente a reducir inflamaciones e hinchazón, propias de casi todas las lesiones físicas como torceduras, desgarres, demasiado ejercicio físico, caídas, etc.

En el fútbol moderno el tiempo de recuperación es cada vez menor y no son pocos los equipos que deben disputar hasta dos partidos a la semana. Por este motivo cada vez los entrenadores priorizan más en el descanso de sus jugadores e intentan minimizar la intensidad de los entrenamientos para no forzar a los jugadores. 

Efectos de la Crioterapia 

El enfriamiento de una enfermedad aguda (reciente) de lesiones es importante para lograr una serie de efectos beneficiosos. La aplicación rápida de hielo (o similar) puede ser un factor importante en la recuperación a largo plazo de la persona.

Alivio del dolor

La razón detrás de la aplicación de hielo que resulta en el alivio del dolor no está clara. Hay muchas teorí­as y es posible que algunos de los mecanismos propuestos en combinación puedan producir alivio del dolor. Algunos de los mecanismos posibles influyen:

  • En una disminución de la transmisión nerviosa en las fibras del dolor
  • El frí­o reduce la actividad de las terminaciones nerviosas libres
  • El frí­o eleva el umbral del dolor
  • El frí­o provoca una liberación de endorfinas
  • La Sensación de frí­o disminuye la sensación de dolor, conocida como la teorí­a de la puerta del dolor 

Reduce el sangrado y la inflamación

Por el enfriamiento de la superficie de la piel y los tejidos subyacentes, el hielo que causa el estrechamiento de los vasos sanguí­neos, un proceso conocido como la vasoconstricción. Esta vasoconstricción lleva a una disminución en la cantidad de sangre que se enví­a a la zona y, posteriormente, disminuye la cantidad de inflamación. Después de varios minutos, se re-abren los vasos sanguí­neos (dilatación) permitiendo que la sangre vuelva a la zona. Esta fase es seguida por un nuevo perí­odo de la vasoconstricción, este proceso de vasoconstricción seguida por la dilatación que se conoce como la respuesta de caza.

Aunque la sangre aún fluye en la zona la cantidad de inflamación es significativamente menor que si el hielo no se aplica. Esta disminución de la hinchazón o edema, permite un mayor movimiento en el músculo y así­ reduce la pérdida funcional asociada con la lesión. La inflamación asociada con la respuesta inflamatoria también causa un aumento de presión en el tejido y esto lleva a que la zona afectada sea cada vez más dolorosa. Este dolor se intensifica por ciertos productos quí­micos que se liberan en la sangre cuando se daña el tejido, de ahí­ la vasoconstricción de la aplicación de hielo también disminuye el dolor.

Reduce los espasmos musculares

El espasmo muscular es a menudo una respuesta al dolor. Los músculos que rodean el la lesión se contraen para protegerlo (protección muscular) y prevenir daños mayores. El hielo es útil para el alivio del dolor y por tanto es beneficioso en la reducción de los espasmos musculares. Sin embargo, también se piensa que los espasmos musculares que no son causados por una lesión aguda, pero si por el uso excesivo del músculo o desequilibrios también pueden reducirse mediante el uso de la terapia de frí­o. Esto no se comprende totalmente, pero se cree que es debido a la desaceleración que causa el hielo en la velocidad de conducción de las células fusiformes, los nervios sensoriales y motores, así­ como la actividad de los músculos (responsable del tono muscular), resultando en una disminución en laactividad motora.

Disminuye el ritmo metabólico

Al reducir la tasa metabólica de las células, el hielo reduce los requerimientos de oxí­geno a las células. Así­, cuando el flujo sanguí­neo se ha visto limitada por la vasoconstricción entonces el riesgo de muerte celular debido a las demandas de oxí­geno (necrosis de las células secundaria) será menor.

Contraindicaciones 

En los casos que el paciente sea alérgico al frí­o, diabetes, sí­ndrome de ratnaud problemas vasculares, urticaria, hipersensibilidad al frí­o enfermedades cardiovasculares graves,hemoglobulinuria y/o enfermedades renales y viscerales la crioterapia está contraindicada.

Una contraindicación es una cierta condición que puede hacer que el uso de un método de tratamiento no sea aconsejable, en este caso para una lesión. Así­, en términos de la terapia de frí­o o crioterapia, las siguientes condiciones y circunstancias no deben ser tratadas con este método.

Fenómeno de Raynaud, es una condición que afecta los pequeños vasos sanguí­neos en las extremidades. La exposición al frí­o puede causar el regreso de los sí­ntomas.

Hipersensibilidad al frí­o, hay muchas formas de hipersensibilidad frí­o, que incluyen la urticaria por frí­o, la liberación de histamina durante el re-calentamiento después de un perí­odo de enfriamiento causa enrojecimiento y ronchas con comezón en la piel.Eritema por frio, es una erupción cutánea, caracterizada por enrojecimiento y picazón, causada por la exposición al frí­o. Puede causar dolor severo y espasmos musculares.

Hemoglobinuria por frio, es cuando los glóbulos rojos se descomponen tan rápidamente que algunos no se pueden combinar con proteí­nas de la sangre.

Adormecimiento, cuando hay una zona de hormigueo o alteración de la sensibilidad, la terapia de frí­o no se debe utilizar ya que el dolor y el grado de refrigeración no puede ser sentida por el paciente.

Cualquier aplicación de crioterapia terapéutica debe realizarse bajo la supervisión e indicación médica y recuerde que debe ser aplicada por un especialista.


La fisioterapia y desgarrado meniscal no grave09/10/2018

Investigadores holandeses que siguieron a más de 300 pacientes con un menisco desgarrado (que no era lo suficientemente severo como para bloquear la rodilla) han descubierto que la función articular mejora tanto con la cirugía como con la fisioterapia, según exponen en un artículo publicado en la revista ‘Journal of the Medical Association’.

“Nuestros resultados confirman los hallazgos de estudios previos y justifican un enfoque conservador inicial con fisioterapia en pacientes mayores de 45 años con una rotura meniscal no obstructiva. Si la terapia física no mejora la función de la rodilla, los pacientes aún pueden optar por la cirugía más adelante”, explica el autor principal del estudio, Victor van de Graaf, residente en cirugía ortopédica en el Hospital OLVG de Amsterdam (Países Bajos).

Cada una de las rodillas tiene dos meniscos, una especie de almohadillas que se ubican entre el fémur y la tibia y actúan como amortiguadores para la articulación y la mantienen estable. Cuando un menisco se rompe, puede causar dolor, hinchazón y rigidez en la articulación. Si el daño es grande y el paciente tiene mala suerte, puede voltearse y bloquear la rodilla en una posición doblada o recta.

Van de Graaf y sus colegas asignaron aleatoriamente 321 pacientes para que recibiran cirugía o fisioterapia. Los pacientes habían sido referidos por médicos de familia a uno de los hospitales participantes para el tratamiento del dolor de rodilla. Los pacientes tenían entre 45 y 70 años de edad, y fueron excluidos si tenían algún tipo de problema que bloqueara la articulación, un índice de masa corporal (IMC) en la categoría de obesos, incidencias con los ligamentos que sostienen la rodilla, una cirugía de rodilla previa o artritis severa.

Durante el estudio, 47 de los pacientes (29 por ciento) que se habían inscrito inicialmente para recibir terapia física se sometieron a cirugía debido a síntomas persistentes. En última instancia, sin embargo, los pacientes que se quedaron con la terapia física informaron una mejoría comparable a lo que informaron los que se sometieron a la cirugía.

Los investigadores quieren saber de antemano quién es más probable que se beneficie de la fisioterapeuta. “Actualmente estamos trabajando en un modelo de predicción, por ejemplo, si supiéramos antes que la terapia física tiene menos del 10 por ciento de posibilidades de éxito en un paciente en particular, sería difícil defender el enfoque conservador en ese caso”, apunta Van de Graaf.

Para pacientes como los del estudio, Bryson Lesniak, profesor asociado de Medicina Deportiva Ortopédica en el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), presenta los pros y los contras de ambos enfoques de tratamiento.


Novedosa terapia para personas parapléjicas28/09/2018

Tres pacientes parapléjicos a causa de lesiones medulares han recuperado parcialmente la capacidad de caminar por sí mismos gracias a una terapia experimental que combina estimulación eléctrica de la médula espinal con ejercicios de rehabilitación, según concluyen dos investigaciones independientes dirigidas respectivamente desde la Clínica Mayo, en Rochester, y la Universidad de Louisville (ambas en Estados Unidos). Se trata de los primeros casos de personas completamente parapléjicas que recuperan la facultad de andar.

Los tres pacientes habían sufrido accidentes que dañaron su médula espinal y en consecuencia habían perdido por completo el control sobre los músculos de las piernas, lo que les impedía andar. El paciente tratado en la Clínica Mayo, cuyo caso publica hoy la revista Nature Medicine , había perdido además toda sensibilidad al tacto desde la cintura a los pies. En cambio, en los otros dos casos, presentados también hoy en The New England Journal of Medicine (NEJM), los lesionados retenían cierta capacidad sensorial en las piernas.

Se trata de los primeros casos de personas completamente parapléjicas que recuperan la facultad de andar.

Después de años de entrenamiento de rehabilitación, ninguno de los tres pacientes había recuperado el movimiento las extremidades inferiores. Ante la ausencia de respuesta al tratamiento convencional, fueron reclutados para participar en dos ensayos independientes de una terapia en investigación.

En primer lugar, los médicos los operaron para introducirles implantes en la médula espinal, por debajo de la lesión. Los implantes consisten en una red de electrodos que se pueden activar de forma personalizada para cada paciente, y que actualmente se utilizan para mitigar dolores intensos que no responden a fármacos.

A continuación, los pacientes siguieron un intenso régimen de rehabilitación acompañada de estimulación de la médula espinal. Pasado un periodo de entre 15 y 85 semanas, los tres pacientes recuperaron la capacidad de dar pasos sobre una cinta de correr de forma autónoma, sin ningún tipo de ayuda externa. También fueron capaces de caminar sobre el suelo con diferentes grados de asistencia.

Una de las pacientes tratadas en Louisville, que tenía 22 años cuando recibió el implante y siguió el tratamiento durante 15 semanas (tres meses y medio), pudo dar pasos en el suelo ayudada bien de un andador o de dos bastones, o dándoles las manos a dos fisioterapeutas. El otro paciente de Louisville, de 34 años al inicio del tratamiento, fue capaz de caminar con un andador tras 85 semanas (casi veinte meses) de rehabilitación.

El paciente tratado en la Clínica Mayo, que tenía 26 años al principio de la intervención y carecía de sensibilidad en las piernas, siguió la intervención durante 43 semanas (casi diez meses) y pudo dar pasos también con un andador, pero con la asistencia de un fisioterapeuta para mantener el equilibrio. Ya que no ha recuperado la capacidad sensorial, necesita ver sus piernas reflejadas en un espejo para poder moverlas correctamente, según han informado los autores de la investigación en teleconferencia de prensa. “Aunque solo sea un paciente, ha recuperado el control voluntario de las piernas y ha logrado moverse un total de 111 yardas [104 metros], el equivalente a un campo de fútbol, un hecho muy significativo”, afirma en teleconferencia de prensa Kendall Lee, neurocirujano de la Clínica Mayo que ha codirigido la investigación.

n todos los casos, los pacientes solo pueden caminar mientras reciben estimulación eléctrica. Si se apagan los electrodos, pierden la capacidad de mover las piernas.

Todavía se desconoce qué efectos tiene exactamente el tratamiento en la médula espinal de los pacientes. “Esta tecnología no permite regenerar los nervios”, puntualiza Kendall Lee. “Todavía no conocemos el mecanismo preciso, pero la médula espinal probablemente se hallaba en un estado durmiente. Con la estimulación hemos logrado que la médula sea capaz de conducir la información del cerebro de nuevo para recuperar el control voluntario de las piernas”, añade.

Los investigadores de la Universidad de Louisville han administrado el mismo tratamiento a otros dos pacientes con lesión medular que, al igual que el de la Clínica Mayo, habían perdido tanto la facultad motora como la sensibilidad en las piernas. Aunque sí han recuperado cierta capacidad de mover los músculos de las piernas, no han podido articular los movimientos para andar. Por otra parte, uno de estos pacientes sufrió una fractura en la cadera durante el entrenamiento que le obligó a interrumpirlo.

“Las personas con un cierto grado de sensibilidad por debajo de la lesión pueden ser candidatas más adecuadas [para el tratamiento] que aquellas que carecen de sensibilidad, pero son necesarias investigaciones en grupos más grandes de pacientes con lesión medular”, escriben los investigadores de la Universidad de Louisville en The New England Journal of Medicine.

“Estamos en un estado muy temprano. El próximo paso será descubrir cómo funciona este tratamiento, por qué funciona y a qué tipos de pacientes puede ayudar”, ha declarado Kristin Zhao, investigadora de la Clínica Mayo y codirectora del estudio que ha publicado Nature Medicine.

“Se trata de una de las primeras veces que se consiguen resultados tan espectaculares”, valora en entrevista telefónica Joan Vidal, investigador del Institut Guttmann que no ha participado en ninguno de los dos trabajos. “Los resultados confirman que la neuromodulación por estimulación medular eléctrica es una de las líneas más interesantes para tratar pacientes con lesiones completas”, remarca Vidal, que colabora en este ámbito con investigadores que han participado en el estudio de la Clínica Mayo.

“El tratamiento no busca recuperar del todo la funcionalidad en la capacidad de andar, pero ya es mucho que pacientes con una lesión medular completa, que al principio no tienen absolutamente ningún tipo de movimiento por debajo de la lesión, puedan mover las piernas. Eso ya es un éxito absoluto”, afirma Vidal. “Ahora debemos investigar en qué pacientes se puede aplicar, a qué altura se deben colocar los implantes, cómo se ha de estimular o cuánto debe durar la rehabilitación”, añade el investigador.

 


Fuente del dolor en la fibromialgia25/09/2018

 

En un principio, los investigadores pensaron que los síntomas solo estaban en la mente de los pacientes. Debido a esto, la fibromialgia estaba clasificada como un trastorno psicosomático. Básicamente, esto significa que los médicos pensaban que la enfermedad era causada por la mente del paciente.

Personas en todo el mundo se quejan de dolor en sus hombros, cuello, piernas y espalda. Hasta hace poco los investigadores no habían podido encontrar la causa del dolor.

Ahora, una investigación ha demostrado que la fibromialgia no es causada por la mente. En cambio, es causada por un nervio sensorial ubicado en los vasos sanguíneos de la palma de la mano.

El reciente estudio lo hicieron científicos de Integrated Tissue Dynamics. Estudiaron las fibras en la palma de la mano que se encargaban de la circulación de la sangre. Estas fibras también se encargan de sentir el dolor y del tacto.

Para confirmar sus resultados, los investigadores hicieron un segundo estudio. Querían observar la patología de los vasos sanguíneos. El equipo recogió muestras de mujeres con fibromialgia. En estas muestras descubrieron un incremento en las fibras sensoriales en diferentes lugares dentro de los vasos sanguíneos de la piel.

Estos nervios están ubicados dentro de las derivaciones de las arteriolas-vénulas. Estas derivaciones se encargan de regular el calor del cuerpo mediante determinar cuánta sangre circula por todo el cuerpo. Cuando está caliente, las derivaciones se cierran para forzar a que la sangre vaya a la superficie de la piel donde puede liberar el calor.

Cuando está frío, las derivaciones se abren. Esto ayuda a que las venas conserven el calor alrededor de los órganos vitales, por tanto, nuestros pies y manos empiezan a sentirse fríos.

El científico jefe del estudio fue el doctor Albretch. Descubrió que el exceso de cambios sensoriales podría estar ocasionando que los pacientes de fibromialgia experimentaran dolor en las manos.

Básicamente, las fibras sensoriales están encargadas de abrir las derivaciones. Están bastante activas cuando hay frío, lo que puede ocasionar mayor dolor a los que padecen de fibromialgia.

Durante el estudio, el equipo de investigación también llegó a una conclusión adicional.Las manos y los pies tienen normalmente más sangre de la que en verdad necesitan. Prácticamente funcionan como una reserva de sangre que puede enviarse al resto del cuerpo. Cuando las derivaciones no está funcionando correctamente, la circulación de la sangre no se regula de una forma apropiada.

El doctor Rice es el presidente de Integrated Tissue Dynamics. Según el doctor Rice, la patología de las derivaciones podría implicar que la circulación de la sangre desde las manos esté afectando cómo la sangre circula hacia los músculos. Esta podría ser la causa principal de que los pacientes de fibromialgia sufran de dolor muscular y fatiga.

El reciente estudio finalmente llega a la causa de la fibromialgia. Con esta investigación, los pacientes de fibromialgia pueden encontrar el tratamiento correcto en lugar de depender de antidepresivos y analgésicos.

La buena noticia es que no estás mal de la cabeza. Si sufres de fibromialgia, no está en tu mente. Definitivamente, la fibromialgia es causada por cambios en el cuerpo.


Solo es válido tomarse la tensión durmiendo21/09/2018

El pasado martes se presentó el mayor estudio sobre la hipertensión jamás realizado. Un experimento clínico de más de 11 años en el que han participado más de 18.000 pacientes y que ha revolucionado el diagnóstico de esta peligrosa dolencia. El proyecto Higya está coordinado por los españoles Ramón Hermida, profesor de la Facultad de Ingeniería de Vigo, y el doctor Juan Crespo. Una iniciativa que ya se ha incluido en muchas guías de actuación clínica y que rompe algunas de las creencias más asentadas sobre el tema.

El estudio lo han llevado a cabo 292 investigadores en 40 centros de salud. "Es el mayor jamás realizado", puntualizó Hermida, que en 2016 fue el único extranjero nombrado miembro honorífico de la Sociedad Americana de Hipertensión. Las conclusiones se publicaron este mes de agosto en el 'European Heart Journal' y la principal es muy relevante y clara. El riesgo cardiovascular se asocia con la presión arterial elevada durante el sueño. Ese es el dato más importante, independientemente de si en otras mediciones hechas en farmacias o consultas médicas mientras el paciente está despierto sale alta o normal.

Las conclusiones de este estudio marcarán un antes y un después en el abordaje clínico de estas patologías

La hipertensión afecta a casi el 40% de los adultos, y en los ancianos alcanza el 70%, según datos de la Fundación Española del Corazón. Es una dolencia grave que afecta al cerebro, llegando a provocar infartos cerebrales (ictus o accidente vascular cerebral isquémico). También afecta a los riñones, lo que puede desembocar en una insuficiencia renal. Y, por supuesto, al propio corazón, pudiendo producir insuficiencia coronaria y angina de pecho. En el peor de los casos, puede provocar la dilatación (aneurisma) oruptura de la aorta.

El estudio llevado a cabo en Vigo, considerando como relevantes los niveles de presión arterial durante el sueño y el perfil circadiano, tiene como consecuencia establecer que casi la mitad de los pacientes hipertensos son diagnosticados de un modo erróneo. "El proyecto está revolucionando el mundo científico, dadas las posibles consecuencias clínicas de la asistencia a la supervivencia en relación con el diagnóstico, el pronóstico y la orientación terapéutica de la presión arterial alta y el riesgo cardiovascular. Las conclusiones de este estudio marcarán un antes y un después en el abordaje clínico de estas patologías", concluyó en la rueda de prensa de presentación uno de sus responsables, Juan Crespo.

Medicamentos nocturnos

Otra de las principales conclusiones e implicaciones de los datos publicados es que los riesgos asociados a esta dolencia disminuyeron significativamente cuando los pacientes tomaron los medicamentos con los que controlan su presión arterial antes de acostarse, por la noche, en lugar de recién levantados o tras desayunar, como viene siendo habitual en esta clase de pacientes. Según Hermida, el proyecto demuestra que "las posibillidades de sufrir un accidente cerebrovascular, ataque al corazón, insuficiencia cardíaca, se reducen un 53% cuando el tratamiento se toma por la noche en lugar de por la mañana".

La medición a los pacientes en este estudio se realizó mediante una monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA). Este proyecto demuestra la viabilidad y la eficacia de implementar este mismo sistema de medición en los centros de atención primaria. Un tema capital, pues una de las principales conclusiones del proyecto es que otras mediciones puntuales y diurnas no son fiables. En los principales diagnósticos ya se tenía en consideración este factor desde hace muchos años y se hace un seguimiento nocturno de los niveles de presión.



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