Tensión muscular por estrés17/07/2019

Durante mucho tiempo se pensó que el estrés era únicamente una condición psicológica, fruto de nuestra mente y limitado a nuestra mente. Ahora sabemos que las consecuencias del estrés no se limitan al plano emocional sino que también tienen un impacto a nivel físico. Por eso, no es extraño que después de una dura semana de trabajo terminemos sufriendo tensión muscular por estrés, la cual puede empeorar si seguimos estando tensos y no aprendemos a relajarnos

A nivel cerebral, la amígdala y el hipocampo, dos estructuras que forman parte del sistema límbico, se encargan de almacenar y gestionar las emociones. Sin embargo, el cuerpo también se aferra a las emociones del pasado. Las emociones no expresadas no desaparecen sino que se alojan, literalmente, en el cuerpo, mientras que las emociones que se expresan se reflejan en el cuerpo pero no se quedan estancadas sino que fluyen y desaparecen o se integran armoniosamente sin causar daño.

Un estudio muy interesante realizado en la Universidad de Aalto reveló cómo experimentamos las emociones en el cuerpo. Lo curioso fue que, independientemente de las influencias culturales, todos los participantes coincidieron en el mapa de la sensación corporal para las emociones básicas y complejas, desde el amor hasta la vergüenza.

¿Cómo se produce la tensión muscular por estrés?

La experiencia corporal de la emoción es casi instantánea. Tardamos apenas unos segundos en experimentar una emoción negativa a nivel corporal. Cuando nos estresamos, tensamos automáticamente los músculos de la mandíbula y los que rodean los ojos y la boca, así como los músculos del cuello y la espalda. Estos músculos se tensan a la vez para preparar el cuerpo para reaccionar y luego se relajan cuando la situación estresante ha desaparecido.

Se trata de una reacción refleja para protegernos y en realidad no es dañina, excepto cuando el estrés se convierte en un estado crónico. En ese caso, los músculos jamás se relajan sino que se mantienen en un estado de tensión constante. Una teoría explica que la tensión muscular disminuye el flujo sanguíneo hacia la zona afectada, lo cual reduce el suministro de oxígeno, favoreciendo la acumulación de ácido láctico y metabolitos tóxicos. El cuadro se empeora con la falta de movimiento, que disminuye aún más el flujo sanguíneo y la oxigenación. Así caemos en un círculo vicioso.

La tensión muscular por estrés se ha asociado con el dolor de cabeza emocional o tensional, aunque también causa dolores musculares crónicos, contracturas e incluso espasmos musculares.

De hecho, cada vez hay más personas que sufren condiciones dolorosas crónicas debido a los trastornos musculo-esqueléticos.

Los dolores musculares por estrés suelen afectar estas áreas:

Mandíbula

Las emociones como la ira y el estrés suelen hacer que apretemos la mandíbula y los músculos alrededor de la boca. Lo hacemos sin darnos cuenta pero con una fuerza enorme, por lo que no es extraño que toda esa zona termine afectada.

¿Solución? Cuando te sientas estresado, conviene soltar la mandíbula como si estuvieras suspirando. También ayuda bostezar o pronunciar la “O” con los labios cerrados.

Entrecejo

Cuando estás tenso o preocupado, es usual que frunzas el entrecejo, lo cual añade una gran tensión muscular a la zona de la frente que suele dar pie al dolor de cabeza tensional.

¿Solución? Libera la frente levantando y bajando las cejas unas cinco veces. También te ayudará inhalar profundamente mientras cierras los ojos, y luego exhalar mientras liberas la tensión y abres los ojos.

Cuello

La tensión muscular por estrés suele concentrarse en el cuello, sobre todo si realizas un trabajo de oficina.

¿Solución? Es importante favorecer el flujo sanguíneo hacia los músculos del cuello moviendo la cabeza suavemente de un lado a otro y hacia arriba y abajo.

Hombros

En los hombros también se suele concentrar mucha tensión, por lo que es común que sean el epicentro de las contracturas musculares por estrés.

¿Solución? Inhala mientras levantas los hombros intentando tocar los oídos y exhala mientras los bajas, guiándolos hacia atrás. Un masaje en la zona también puede obrar milagros.

Espalda.

El estrés también interfiere en la coordinación de los grupos musculares que intervienen en el funcionamiento de la espalda. Lo normal es que los abdominales y la musculatura paravertebral se coordinen entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio durante el movimiento.

Sin embargo, esa coordinación depende de reflejos nerviosos, de manera que el estrés afecta la coordinación de esos reflejos y hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente, lo cual favorece las contracturas musculares por estrés.

¿Solución? Una ducha caliente puede ayudar a relajar los músculos de la espalda, así como mantener un nivel de actividad física moderada. Los ejercicios de yoga también son ideales para aliviar ese dolor muscular.

 


Radiculopatía Cervical10/07/2019

Algunas personas tienen dolor de cuello que puede irradiarse al hombro y el brazo. Este tipo de dolor a menudo es causado por una lesión cerca de la raíz de un nervio de la médula espinal (nervio raquídeo). Una lesión de la raíz del nervio a veces se llama nervio "pinzado". El término médico para esta condición es radiculopatía cervical.

Comprender la estructura de su columna y cómo funciona puede ayudarlo a entender mejor la radiculopatía cervical.

Causa

A medida que los discos envejecen, pierden altura y comienzan a sobresalir. También pierden contenido de agua y se vuelven más rígidos.

A medida que los discos pierden altura, las vértebras quedan más cerca una con otra. El cuerpo ve al disco colapsado como un área de posible debilidad y responde formando más hueso -protuberancias u osteofitos- alrededor del disco para fortalecerlo. Las protuberancias óseas que se forman también contribuyen a la rigidez de la columna. Las protuberancias óseas también pueden reducir el área del foramen y pinzar la raíz del nervio.

Los cambios en los discos que ocurren con la edad a menudo se llaman osteoartritis (artrosis) o espondilosis. Es importante tener presente que todos estos cambios son "normales" y que ocurren en todas las personas. De hecho, si se hiciera MRI a todas las personas que tienen por lo menos 50 años, casi la mitad de los estudios mostrarían discos gastados y nervios pinzados que no causan síntomas dolorosos. No se sabe por qué algunos pacientes tienen síntomas y otros no.

Síntomas

El dolor de la radiculopatía cervical recorre el brazo en el área del nervio involucrado. El dolor por lo general se describe como agudo. También puede haber sensación de "agujas que pinchan" o incluso un entumecimiento completo. Además, puede haber una sensación de debilidad con ciertas actividades.

Los síntomas pueden empeorar con ciertos movimientos, por ejemplo al extender el cuello o exigirle movimientos excesivos, o al girar la cabeza. Estos síntomas a menudo mejoran colocando una mano sobre la cabeza y estirando el hombro. 

Tratamiento

Es muy importante puntualizar que la mayoría de los pacientes con radiculopatía cervical mejoran con el tiempo y nunca necesitan cirugía, ni siquiera un tratamiento.

 

Algunos pacientes tendrán dolor que cede rápidamente en el curso de días a semanas, en tanto en otros toma más tiempo. Ocurre -y con cierta frecuencia- que la radiculopatía cervical regresa en algún momento futuro, pero reiteramos, este problema generalmente mejora sin ningún tratamiento específico. Algunos pacientes efectivamente desarrollan síntomas persistentes y requieren evaluación y tratamiento para el dolor o la debilidad en el brazo.

Tratamiento no quirúrgico

Si usted no mejora, su médico recomendará un curso de tratamiento. El tratamiento para la radiculopatía comienza con opciones no quirúrgicas.

Collarines suaves. Los collarines suaves permiten que los músculos del cuello descansen y limitan los movimientos del cuello. Esto puede ayudar a reducir el pinzamiento de las raíces de los nervios con el movimiento. Los collarines suaves solo deben usarse durante períodos cortos de tiempo porque el uso prolongado puede disminuir la fuerza de los músculos del cuello.

Terapia física. La terapia física puede ayudar con el estiramiento y el fortalecimiento de los músculos del cuello. A veces también se usa tracción.

Medicamentos.

Antiinflamatorios no esteroideos (NSAID). Estos incluyen medicamentos como la aspirina y el ibuprofeno, y podrían ser útiles si los síntomas en el brazo se deben a inflamación del nervio.

Corticosteroides orales. Un curso corto de corticosteroides orales también podría ayudar a reducir la inflamación y el dolor.

Narcóticos. Estas medicaciones se reservan para pacientes con dolor severo que no es aliviado por otras opciones. Los narcóticos generalmente se recetan solo por un tiempo limitado.

Inyecciones raquídeas. A veces, puede administrarse una inyección de esteroides cerca de donde el nervio está pinzado. Esto toma la ventaja de los efectos antiinflamatorios similares a los esteroides orales. La inyección podría darse entre las láminas (inyección de esteroides epidural), en el foramen (inyección en el nervio selectiva), o dentro de la superficie articular.

Si bien las inyecciones de esteroides no quitan la presión en el nervio causada por un foramen angosto o un disco herniado, podrían reducir la inflamación y aliviar el dolor lo suficiente para permitir que el nervio se recupere con más tiempo.

Tratamiento quirúrgico

Hay varios procedimientos quirúrgicos para la radiculopatía. El procedimiento correcto para usted dependerá de muchos factores, fundamentalmente del tipo de problema que usted tenga.


5 lesiones más comunes en el gimnasio08/07/2019

Es muy común ver a personas en el gimnasio ejecutando mal los ejercicios: este es un trabajo que deben corregir los monitores de sala, ya que (en teoría) son las personas formadas para hacernos entender cómo debemos realizar un entrenamiento. Sin embargo, entre que algunos usan más peso del que deben o realizan posturas arcaicas, más de uno tiene que visitar al fisioterapeuta de manera frecuente.

Para evitar las posibles lesiones físicas que puedes experimentar si acudes al gimnasio, es recomendable que conozcas las que suceden más a menudo. No tiene porqué sucederte si realizas bien todos tus ejercicios y mantienes una postura adecuada, pero de esta forma podrás prevenirlas y anticiparte a ellas.

 

Estas son las 5 lesiones más comunes en el gimnasio.

 

Contracturas

Si estás trabajando musculación en el gimnasio es posible que debido a un mal gesto o a demasiada tensión muscular experimentes una contractura que puede provocar que tengas que interrumpir el entrenamiento incluso durante varios días. Resultan muy molestas y suelen producirse en la zona del cuello y de los hombros. ¿Cómo evitarlas? Con un calentamiento adecuado y una correcta progresión de ejercicios en la que vayas aumentando su intensidad o peso gradualmente será suficiente.

 

Agujetas

No se trata de una lesión grave, pero al fin y al cabo las agujetas son pequeñas roturas de las fibras musculares que pueden incapacitarte para hacer ejercicio durante varios días. Además, pueden ser muy dolorosas y pueden provocar que actividades de tu día a día como andar supongan un gran esfuerzo. Para evitarlas, tendrás que hacer deporte siempre aumentando la intensidad de manera progresiva: deberás adaptarte paulatinamente al ejercicio o al peso que estés levantando si estás trabajando musculatura.

 Tendinitis

Un sobreesfuerzo o una sobrecarga excesiva puede hacer que los tendones se inflamen. Para no sufrir esta lesión es importante que realices un buen trabajo de calentamiento centrándote sobre todo en la parte del cuerpo que va a hacer el esfuerzo físico. El objetivo de esto es lograr que los tendones sean más elásticos y así aguanten mejor la intensidad del ejercicio que realices sin que lleguen a lesionarse. También tendrás que llevar a cabo tu entrenamiento de manera minuciosa y ejecutar adecuadamente todos los ejercicios. En caso de verte afectado por una tendinitis tendrás que acudir al doctor para tratarla cuanto antes e interrumpir tu sesión de deporte durante algún tiempo.

 

 Dolores de espalda

Cuando estamos trabajando un grupo muscular y haciendo ejercicios de peso muerto, es muy común que se produzcan dolores de espalda. Estos pueden ser momentáneos o, si se trata de algo más grave, puede extenderse en el tiempo e incluso necesitar tratamiento médico y mucho reposo. Para evitarlos lo principal es mantener siempre la postura correcta al levantar el peso y hacer caso de las recomendaciones de nuestro monitor. Un truco para controlar la postura es mirarse en un espejo mientras se están realizando los ejercicios de pesas. Así seremos más conscientes de la posición de todo nuestro cuerpo.

 

 Lesiones en la rodilla

Un estilo de vida sedentario puede provocar que la cadera no tenga la suficiente fuerza y al hacer deporte todo nuestro peso caiga sobre la rodilla. Las sentadillas son muy recomendables para prevenir estas posibles lesiones de rodilla, además de llevar un calzado adecuado para el tipo de actividad y que así los pies tengan la estabilidad adecuada.

 


La fisioterapia como aliada para dejar de fumar05/07/2019

La fisioterapia respiratoria representa todo un abordaje de mejora de la calidad de vida de los pacientes con problemas respiratorios de diversa índole, especialmente de aquellos que han dejado o quieren dejar el hábito del tabaco. En concreto, ayuda a mejorar la respuesta fisiológica que se produce en los primeros momentos tras abandonar el tabaco, con las técnicas llamadas de aclaramiento bronquial, ha explicado la decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, Aurora Araújo. 

Araújo ha explicado que el aclaramiento bronquial es un proceso que se produce a partir del tercer o cuarto día tras el último cigarrillo, cuando empieza a haber mayor movilidad de los cilios del árbol bronquial para favorecer la higiene bronquial. El fumador suele asociar erróneamente el aumento de secreciones y tos a un empeoramiento que es en realidad un síntoma de un mejor funcionamiento del sistema respiratorio”, incide Araújo. 

El papel del fisioterapeuta en estos días es fundamental para ofrecer esta información al paciente y que comprenda que se trata de una sensación normal que es síntoma de que los pulmones empiezan a notar cómo se limpian tras haber dejado el tabaco. 

Además, el fisioterapeuta puede convertirse en un perfil  fundamental para “acompañar al paciente en el camino de esta deshabituación tabáquica, apoyando el refuerzo positivo y facilitando la comunicación, desechando falsos mitos que surgen habitualmente en este proceso como por ejemplo, que un cierto número de cigarros al día no son un mal hábito, o que no se debe dejar de fumar de golpe”, explica la decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, Aurora Araújo.


Fisioterapia en la tercera edad02/07/2019

El ejercicio físico durante la tercera edad es muy recomendable para mantener una buena calidad de vida. La realización de deporte y de rehabilitación, después de sufrir algún tipo de enfermedad, conlleva unos beneficios altos para la salud de la persona. Por este motivo el papel de los fisioterapeutas es fundamental para poder adaptar el ejercicio físico a las capacidades de cada paciente.

Una de las principales funciones de la fisioterapia en tercera edad es la de mantener un grado de movilidad e independencia que nos permita sentirnos bien y capaces en el ambiente en el que nos desenvolvemos.

Es precisamente por esta razón por lo que es tan importante que los adultos mayores siempre tengan opciones de contar con este tipo de tratamientos, la fisioterapia no ha de ser solo una terapia reparadora y es precisamente en el campo de la tercera edad donde la fisioterapia puede extender más su acción y probar sus extraordinarios beneficios para la salud en el sentido más amplio de la palabra.

Los tratamientos de fisioterapia pueden aplicarse tanto para ayudar a mejorar la salud del anciano, después de haber sufrido una enfermedad o una operación, o para aliviar los dolores cuando se está a mitad de algún tratamiento. Pero también es recomendable el tratamiento de los fisioterapeutas, para prevenir dolencias y para mejorar los problemas propios de la edad y de esta forma aumentar la calidad de vida.

De esta manera, la fisioterapia en tercera edad interviene con técnicas eficaces para tratar deficiencias motrices, programar ejercicio físico adaptado, fortalecer la fuerza muscular, mejorar la resistencia y el equilibrio, valorar la postura y siempre orientados a devolver la confianza en sus capacidades a nuestros mayores.



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