Las enfermedades crónicas se relacionan con la alimentación26/07/2017

 

 

Las Guías Alimentarias o Guías Dietéticas Americanas son un documento publicado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Agricultura (USDA) de Estados Unidos para guiar a los ciudadanos americanos hacia una dieta saludable que ayude a mejorar la salud. Se publican cada cinco años desde 1980, y tienen una gran repercusión a nivel internacional.

Hace dos años se publicó la guía 2015-2020, que examina la relación entre los patrones alimentarios, la salud y el riesgo de enfermedades crónicas, y cuyas conclusiones reconocen que las personas tendrán que hacer cambios en sus elecciones de alimentos y bebidas para lograr un patrón saludable: “Cada vez hay más evidencia de la relación entre los patrones de alimentación y el riesgo de enfermedades crónicas”, explica el Dr. Miguel Ángel Martínez Olmos, miembro del Comité Gestor del Área de Nutrición de la SEEN.

Asimismo, las Guías Alimentarias 2015-2020 descartan la idea de seguir un patrón rígido y único de alimentación: “Las personas pueden disfrutar de alimentos que satisfagan sus preferencias personales, tradiciones culturales y encajen en su economía”, subraya el Dr. Martínez Olmos. En este sentido, el experto menciona que “en el núcleo de esta guía está la importancia de consumir los patrones de alimentación saludable en general, incluyendo verduras, frutas, granos integrales, lácteos, alimentos ricos en proteínas y aceites".

Limitar azúcares añadidos y grasas saturadas

La SEEN también resalta que las Directrices de 2015 recomiendan consumir menos de un 10% de calorías procedentes de azúcares añadidos y también un máximo de un 10% procedente de las grasas saturadas. También establecen que hay una fuerte evidencia de que las dietas con menos carne se asocian con un menor riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. “Hay evidencia moderada de que los patrones de alimentación están asociados con un menor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer”, añade el Dr. Martínez Olmos.

De acuerdo con estas Guías el consumo de frutas, verduras y hortalizas se refuerza, se revaloriza el consumo de huevos como fuente de proteínas, y los productos cárnicos en general pierden posiciones.

Los huevos no son malos para la salud

Por lo visto, y según varias revisiones, ni los huevos ni las grasas son tan perjudiciales como nos han querido vender. En palabras de una experta, Teresa Ruiz Gracia, Médico Especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital HM Puerta del Sur, “diversos estudios han mostrado de manera uniforme y sólida que es improbable que el consumo de un huevo al día tenga repercusión significativa alguna sobre el riesgo cardiovascular en personas sanas”.

Por otra parte, la Fundación Española del Corazón es muy clara al respecto, y lo dijo ya en 2014: “No es necesario restringir el consumo de huevos en la dieta de personas sanas”, y explica abiertamente que “desea modificar esta creencia histórica en base a los beneficios que tienen en nuestra salud”. Para ello, se fija en un meta-análisis que demuestra la inexistencia de relación alguna entre comer un huevo al día y perjuicios en el sistema cardiovascular”.

Autor: Javier Robledo Vico
Fecha: 23 julio 2017 14:09h CEST
Diario As Deporte y Vida

 

 


Las vacaciones de verano nos protegen frente a los infartos24/07/2017

Las vacaciones de verano nos protegen frente a los infartos

 

El pasado mes de diciembre se publicó un estudio en el que se alertaba de que las Navidades no eran, tal y como cabría esperar, una época de paz y armonía para nuestros corazones. Cuando menos para los ‘orgánicos’. Y es que cada año, entre el 24 de diciembre y el 7 de enero se registra un pico de decesos por enfermedad cardiovascular, no pudiendo explicarse el fenómeno por la llegada de los fríos invernales. Entonces, ¿puede suponerse que esta mortalidad por enfermedad cardiovascular sea una consecuencia de las vacaciones? Y de ser así, ¿qué sucede en el verano, en el que la población suele, por lo general, disfrutar de unas vacaciones más largas? Y ya puestos, ¿qué pasa con los fines de semana? Pues que el peligro es menor, al menos en el caso de los infartos agudos de miocardio. Y es que como muestra un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Upsala (Suecia), las vacaciones veraniegas suponen una época en la que se registra un descenso en la cifra de infartos. No así en las fechas navideñas y los lunes, en los que su incidencia es mayor que en el resto del año

 

Verano cardioprotector

A día de hoy es bien sabido que las situaciones altamente estresantes aumentan el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio. Y no solo aquellas situaciones que suponen una amenaza real para la vida, como sería un terremoto. También aquellas que, si bien no conllevan ningún supuesto ‘peligro’ para nuestra integridad física, aceleran los corazones de una parte de la población, como ocurre con los Mundiales de Fútbol–igualmente asociados a una elevación en la cifra de muertes por infarto.

Por tanto, parece claro que, entre otros desencadenantes, el estrés psicosocial es un detonante de los infartos. Tal es así que puede esperarse una mayor incidencia de infartos en aquellos periodos del año que son percibidos por la población como particularmente estresantes. Es el caso de las Navidades, pero, ¿también de las supuestamente relajadas vacaciones de verano?

Los resultados mostraron que las vacaciones de verano se corresponden con una época en la que se reduce la cifra de ingresos por infarto. Concretamente, las personas que disfrutan de su descanso estival durante el mes de julio –no hay datos sobre agosto o septiembre– tienen un riesgo un 8% menor de sufrir este tipo de episodio cardiovascular. Por el contrario, las vacaciones navideñas, centradas en el día de Navidad y en Año Nuevo, se asocian a un riesgo un 7% mayor de padecer un infarto. Y no, el clima no tiene ninguna influencia sobre estos resultados.

No me gustan los lunes

Pero aún hay más. Si bien las Navidades parecen no ser demasiado beneficiosas para nuestros corazones, los lunes son aún peores. Y es que el riesgo de padecer un infarto es hasta un 17% superior en cada inicio de la semana laboral.

Autor: M. LÓPEZ  Diario abc.es  - 2abc_salud Madrid
Fecha: 14/07/2017 17:54h - Actualizado: 15/07/2017 01:20h.
http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-vacaciones-verano-protegen-frente-infartos-201707141754_noticia.html

 



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