Españoles ingieren más sodio del aconsejado por la OMS10/01/2020

Los hábitos alimentarios de la población española han sido estudiados al detalle en e estudio ‘La ingesta de sodio procedente de alimentos y bebidas excede los límites recomendados en la población española: estudio científico ANIBES’. El mismo , que ha sido coordinado por la Fundación Española de Nutrición (FEN), incluye resultados pioneros dentro de este estudio científico sobre datos antropométricos, ingesta de macronutrientes y micronutrientes y sus fuentes, así como el nivel de actividad física y datos socioeconómicos de la población.

Respecto a sus conclusiones, una de las más destacadas es que la población española participante en el estudio científico ANIBES ingiere diariamente 2.025 mg de sodio procedente de alimentos y bebidas, por lo que supera el límite de 2.000 mg que recomienda la OMS. Igualmente, si lo que se tiene en cuenta es el consumo de sal, el total de la población consume aproximadamente 5.060 mg diarios, mientras que el límite que marca la OMS indica que no se superen los 5.000 mg.

Tal y como explica Gregorio Varela-Moreiras, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad San Pablo-CEU, Presidente de la Fundación Española de la Nutrición (FEN) e investigador principal de este trabajo, estos datos hacen referencia al sodio ingerido en comidas y bebidas, sin contar con a pesar de que no se han incluido los datos de ingesta de sodio procedente de la sal añadida durante el cocinado o en la mesa.

Así, las principales fuentes dietéticas de sodio en todos los grupos de la población del estudio ANIBES, excluyendo la sal de mesa y la añadida durante el cocinado, fueron los grupos  de carnes y derivados (27 por ciento) y cereales y derivados (26 por ciento), seguidos de la leche y  productos lácteos (14 por ciento), precocinados (13 por ciento) y pescados y mariscos (6 por ciento). En total,  estos cinco grupos de alimentos y bebidas representaron más del 80% de la ingesta de sodio.

Diferencias por edad y sexo

Por otra parte, el estudio también ha analizado las diferencias de la población según edad o sexo. La primera conclusión es que la población masculina tiene una ingesta significativamente más elevada que la obtenida por las mujeres, independientemente de la edad. “De todas formas, debemos tener en cuenta que estas diferencias podrían atribuirse a la mayor ingesta dietética de los hombres, ya que cuando hemos ajustado las ingestas en función de la energía estas diferencias no se mantienen” aclara Varela-Moreiras.

Asimismo, “los niños con sobrepeso mostraron una ingesta de sodio significativamente mayor que los que tenían bajo peso. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas en el resto de grupos de edad en relación a los distintos valores del IMC”. Del mismo modo, en este estudio tampoco se observaron diferencias significativas en relación con cintura/talla y riesgo cardiovascular y el grupo de edad.

Por último, esta investigación, en la que también se ha analizado la ingesta de sodio en función de las distintas ocasiones de consumo, ha mostrado que fue la cena la comida que más contribuía a la ingesta diaria de sodio, puesto que representaba el 30–37 por ciento de la ingesta total. Tras la cena, el almuerzo se situaba en el siguiente lugar, proporcionando el 25–34 por ciento de la ingesta. La media mañana y la merienda proporcionaron únicamente el 5–11 por ciento de la ingesta total de sodio.


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