Lesiones más comunes en Running28/02/2019

Conocer el cuerpo y reconocer las sensaciones y las alarmas puede evitar las lesiones. Pero cuando el dolor hace su aparición, es importante saber qué puede estar pasándole a nuestro cuerpo y entender el porqué. Correr es un deporte cíclico y de impacto, por lo que puede producir algunas de las siguientes lesiones.

Síndrome del piramidal

El piramidal es un músculo situado en el interior de la cadera y de la región glútea; conecta el sacro con el fémur. El síndrome (conjunto de síntomas) se presenta como una molestia en la nalga y el muslo posterior. Sus causas son la sobrecarga, traumatismos, no estirar correctamente, correr en superficies duras y anomalías biomecánicas.

Bursitis

Las bolsas sinoviales están situadas entre el tendón y los huesos. Durante un esfuerzo prolongado, existe un intenso roce entre estos, que puede generar la inflamación de la bolsa sinovial. Se manifiesta con dolor, hinchazón, calor localizado en una articulación y sensibilidad articular. Es causado por correr por superficies irregulares y con desnivel

En la rodilla

1. Tendinitis rotuliana

Afecta al tendón de la rodilla, que se encarga de dar movilidad y estabilidad a la articulación. Se presenta con dolor sobre el tendón y en las articulaciones de anclaje y dificulta la movilidad. Es causada por correr en superficies duras, zapatillas en mal estado, calentamiento inadecuado, sobrecargas, aumento en la intensidad de entrenamiento sin progresión y correr por terrenos excesivamente irregulares.

2. Síndrome de la cintilla iliotibial

El rozamiento de la banda iliotibial sobre el epicóndilo lateral femoral con la flexión y extensión repetida de la rodilla durante la carrera provoca inflamación de la zona y dolor. Se manifiesta con dolor o molestia en la parte externa de la rodilla. Su causa es una sobrecarga continuada del piramidal y glúteo mayor, acompañado de tensión en el te3. Distensión o rotura fibrilar

Es la rotura parcial o total de una o varias microfibrillas o fibras musculares. Sus síntomas son un dolor fuerte y repentino. Mediante palpación se aprecia un pequeño bulto o engrosamiento sobre el músculo afectado. Es causada por contracciones violentas, descompensaciones musculares, fatiga excesiva, ausencia de calentamiento o el impacto de un objeto.

En el pie

1. Fascitis plantar

Es la inflamación del tejido grueso de la planta del pie. Sus síntomas son dolor y rigidez en la zona del talón y en la planta del pie, en la que también se registra una sensación de quemazón. Es causado por un entrenamiento inadecuado, calzado inapropiado, terreno muy duro y mala pisada.

2. Neuroma de Morton

Es un engrosamiento del nervio interdigital entre el tercer y el cuarto dedo. Sus síntomas son dolor en la parte delantera del pie, detrás de los dedos, y entumecimiento, hormigueo y calambres. Es consecuencia de un pie plano, insuficiencia del primer metatarsiano, correr demasiado con la punta de pie y una zapatilla estrecha.

3. Esguince de tobillo

En el tobillo hay tres ligamentos que unen tibia, peroné y astrágalo. El dolor se genera después de un trauma, que puede producir desde elongación de los ligamentos hasta rupturas parciales o totales. Se caracteriza por dolores localizados, hinchazón y hematoma. Se produce por girar el pie más allá del límite impuesto por los ligamentos al correr por terrenos irregulares.

4. Fractura de metatarsos

Son microrroturas óseas que se producen por los impactos repetitivos de la carrera o por excesivas contracciones musculares. Consecuencia de un incremento de la carga de entrenamiento sin adecuada progresión, las superficies duras, el calzado inadecuado o de participar en muchas competiciones seguidas, su síntoma es dolor progresivo durante la carrera.

5. Periostitis tibial

Es la inflamación del periostio, membrana que protege la tibia. Produce quemazón en la zona interna de la espinilla y al presionarla duele. Es causada por calzado inadecuado, progresión desajustada de las cargas de entrenamiento, mala técnica de carrera, hiperpronación del pie y por correr en superficies demasiado duras.

 


Prevención de lesiones en atletismo.24/02/2019

Las lesiones deportivas son motivo de preocupación para todos los atletas, ya sean de nivel amateur o de nivel profesional.  El principal objetivo de los profesionales del deporte es garantizar la seguridad de los atletas, ya que es preferible dedicar unas sesiones del entrenamiento a prevenir, que largos meses a rehabilitar y readaptar una lesión.

En un estudio realizado por la IAAF (International Association of Athletics Federations) se vio que la prevalencia de lesiones en atletismo es de 3.1 a 169.8 por cada 100 atletas en un año, lo que representa un alto riesgo de lesiones. La mayoría de las lesiones ocurren durante el entrenamiento, debido principalmente a que a lo largo de una temporada pasamos mucho más tiempo entrenando que compitiendo.

De todas las lesiones, las más frecuentes se centran en las extremidades inferiores, sobre todo la zona del muslo y la zona del gemelo. También son importantes las lesiones de tronco, principalmente de espalda.

Además, en las pruebas de velocidad, lanzamientos y saltos las lesiones más frecuentes son lesiones agudas.

El trabajo de prevención de lesiones en atletismo debe centrarse en las lesiones por sobre uso, las rehabilitación adecuada de lesiones anteriores, lesiones de la musculatura isquiotibial, esguinces de tobillo y un correcto dominio de la técnica de carrera.

Por lo tanto, te recomendamos que no descuides tu forma física y tu técnica de carrera, ya es preferible dedicarle alguna sesión a la semana a los ejercicios de prevención que perder varios meses de entrenamiento por una inoportuna lesión.

 


¿Qué es la brucelosis?21/02/2019

La semana pasada el CDC (Centro de Control de Enfermedades de EE.UU) señalaba en una alerta el aumento en el número de casos de brucelosis por el consumo de leche cruda. Pero, ¿Qué es la brucelosis?

La brucelosis es una zoonosis, es decir una enfermedad que inicialmente afecta a los animales, y que los seres humanos adquirimos a partir de estos. Esta enfermedad está causada por microorganismos del género Brucella.

Se trata de bacilos gram negativos, aerobios de crecimiento lento. Destaca por ejemplo Brucella melitensis que afecta a ovejas. También tenemos otros representantes de este género como Brucella abortus o Brucella suis.

 

¿Cómo se contagia?

De acuerdo con la SEIMC (Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica) hay dos formas principales de contagio: una por contacto directo y otra por consumo de productos lácteos contaminados.

 

¿Qué síntomas aparecen?

Lo cierto es que los síntomas de esta enfermedad son similares a los de la gripe entre los que incluyen: fiebre, fatiga, dolor muscular, sudoración. Esta enfermedad presenta algunas complicaciones que pueden afectar a distintos órganos. La más grave es la endocarditis. Pero también entre otras complicaciones destaca la artritis, o la inflamación del hígado o el bazo.

¿Cómo se diagnostica?

Existen diversos métodos pero el que establece la SEIMC como método definitivo es el cultivo en medio Ruiz Castañeda; aunque también existen otros métodos como la PCR, seroaglutinación o enzimmoinmunoanálisis entre otros.

 

Prevención.

Principalmente se basa en la recomendación de no consumir productos lácteos sin pasteurizar, aunque también existen recomendaciones más específicas como el uso de guantes en trabajos concretos como si eres veterinario o trabajas en un matadero. Por último, la vacunación de los animales.

Por Idoia García Hernando


Prevención de lesiones de ligamentos19/02/2019

 

Hasta cierto punto, se puede realizar una preparación que trate de reducir el riesgo de lesión. Conocer el mecanismo de lesión ayuda a programar entrenamiento para evitarlo.

En el caso de la rodilla, son mecanismos típicos el giro de la rodilla con el pie fijo en el suelo. Suele ocurrir en cambios bruscos de dirección, en los que el cuerpo gira, y la rodilla, pero el pie permanece quieto.

También pueden ocurrir lesiones porque la rodilla se doble "hacia donde no debe". Los ligamentos estabilizan la rodilla. Si la amplitud del movimiento es demasiado amplia, esto puede dañar los ligamentos, y otras estructuras.

Evitar estos giros bruscos y gestos demasiado amplios reducirá lesiones, aunque no siempre podemos controlar estas situaciones. Por ello es necesario una preparación, a nivel muscular, de coordinación y de entrenamiento propioceptivo, para que el cuerpo, los músculos, las articulaciones, estén preparadas para responder a estos estímulos y mantenerse firmes.

La prevención consiste en una buena preparación

Recuperarse de una lesión, ya sea después de tratamiento quirúrgico o conservador (sin operación), no consiste simplemente en volver a caminar o hacer actividades cotidianas "más o menos sin dolor" y con cierta normalidad.

Para la vuelta a la actividad física, a deportes o entrenamientos exigentes, es necesario un programa específico de ejercicio para:

  • Potenciar la musculatura, detectando si hay desequilibrios musculares y corrigiéndolos. Una musculatura potente ayuda a dar estabilidad a las articulaciones, y evita que los ligamentos tengan que realizar demasiado esfuerzo realizando esa tarea de dar estabilidad. Ejercicios analíticos y otros funcionales ayudarán a que todos los grupos musculares trabajen adecuadamente.
  • Entrenamiento de tipo propioceptivo: Planos inclinados, superficies inestables, desequilibrios, con ojos cerrados... Es un entrenamiento que ejercita la capacidad del organismo de anticipar y responder ante eventos bruscos, rápidos y que necesiten adaptación de varios sistemas musculares y articulares. Recordemos algunos ejemplos de entrenamiento de tipo propioceptivo.
  • Corregir la técnica. Una mala técnica puede, por repetición, provocar problemas que pueden derivar en una lesión.
  • Evitar el mecanismo lesional. Conocer cómo se puede producir esa lesión para entrenar mecanismos que eviten gestos, posiciones o esfuerzos que actúen como favorecedores de la lesión. El entrenamiento ayuda a aprender a realizarlo de forma activa. Si se necesita una ayuda extra, existen vendajes funcionales y otros sistemas que pueden ayudar a mantener la mejora.

Por lo tanto, para prevenir o para mejorar una lesión de ligamentos en nuestro día a día es importante tener presente que no es algo menor, y que debemos acudir a profesionales y realizar el tratamiento adecuado para garantizar poder realizar actividad deportiva con menos riesgo de lesión o recaída.


¿ SON MALOS LOS ZAPATOS PLANOS?15/02/2019

El problema podría presentarse gracias a que los zapatos bajos no tienen forma de amortiguar los golpes e impactos que sufre el pie; lo cual, luego de un uso continuado, propicia una afección conocida como fascitis plantar

Los zapatos bajos siempre son preferibles a los de tacón alto, aún así son perjudiciales, debido a que no ofrecen un buen apoyo para el arco del pie ni para el talón. Cuando los zapatos planos se utilizan de forma constante, se puede sufrir de:

  • Tensión en el tendón de Aquiles
  • Dolor en músculos de la pantorrilla
  • Dolor en los talones
  • Arco aplanado en los pies
  • Problemas de los tobillos, la espalda baja y caderas
  • Problemas de postura en general

A modo de resumen, los expertos dicen que lo mejor es comprar un calzado que se sienta cómodo sin dejarse llevar por la moda.

Tipo de zapatos recomendado

En general, los principiantes no le dan mucha importancia al tipo de calzado a emplear durante el ejercicio; estos creen que los zapatos especializados se hacen para los atletas que participan en deporte competitivo, pero esto no es cierto. Si está caminando o si va a iniciar un programa de caminata, es recomendable usar un par de zapatos que se ajusten a su pie y actividad.

La caminata se ha impuesto como un medio idóneo para la condición física; debido a esto, la venta de zapatos para caminar ha aumentado considerablemente en los últimos años. En la actualidad, algunos zapatos para caminar también cuentan con medias suelas con colchón de poliuretano o acetato de vinil de etilo (EVA), como la de los zapatos más sofisticados para correr, con suela gruesa pero livianos; algunos con suelas de aire, sistemas de fibra de carbón, sistemas de aire integrados y hasta dispositivos de reacción a la inercia en la tierra, o de los multientrenamiento. Pero para comprar un par de zapatos para hacer ejercicio, lo primero es conocer la propia necesidad del pie.

Si se tiene un pie neutral, que no gira hacia dentro o hacia afuera, lo conveniente es buscar zapatos que no sean ni muy rígidos ni muy flexibles. Si el pie es pronador (tiene poco arco y se aplana demasiado al estar de pie, gastando los zapatos en los extremos), lo ideal es un calzado de suela rígida, la cual puede ser de horma recta o combinada.

Para el tipo de pie extremadamente plano, lo ideal es una horma combinada con tiras estabilizadoras. Este zapato dará mayor estabilidad si su estertor es recto; también favorecen las tiras externas, ya que refuerzan el contratalón.

Si el pie es supinador (arcos altos y giran menos hacia dentro después de pisar), lo recomendable es un zapato con buena estabilidad en la parte posterior del pie y absorción del impacto; los pies con grandes arcos por lo general son más rígidos y requieren una mayor amortiguación del impacto.

Además, cuando se pruebe estos zapatos considere el tipo de superficie sobre la cual va a caminar. Las suelas planas, menor orientadas a la tracción, son apropiadas para caminar en centros urbanos y para correr pocos kilómetros en las calles.

Consejos para la compra de zapatos

  • Probarse ambos zapatos y caminar por la tienda.
  • No apresurarse, probarse al menos 5 modelos diferentes para comparar el ajuste.
  • Buscar acoginamiento en la lengüeta y alrededor de la atadura.
  • Asegurase de que la suela sea flexible, en el punto donde se flexiona el pie.
  • Elegir zapatos con plantillas removibles, para reemplazarlas con dispositivos en caso de necesidad.
  • Dejar un espacio de 1.5 cm. frente a los dedos del pie cuando esté parado.
  • Probarse los zapatos después de una rutina o en la tarde, cuando los pies están más cargados en ese momento.
  • El ajuste cómodo del talón para que el pie no deslice. (SHAPE, 1992)

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