¿Por que duele después una sesión de fisioterapia?25/10/2019

Tras una sesión de tratamiento fisioterapéutico, es normal y habitual sentir dolores en las zonas tratadas. Esto no se produce con los masajes de mero relax, pero por el contrario sí sucede cuando hemos recibido tratamientos más expeditivos, como por ejemplo los de masaje anticelulítico o descontracturante. Pero ¿cómo actuar en estos casos?

Los tratamientos fisioterapéuticos más enérgicos llevan a síntomas como la rotura de microfibras musculares, el aumento de la temperatura del cuerpo, o la vasodilatación. Es normal que como pacientes de estas sesiones podamos sentir dolores varios, fundamentalmente agujetas o dolores de la piel en las zonas tratadas (dolores dérmicos), así como una señalada sensación de fatiga muscular.

Dolor después de rehabilitación y otras molestias después del fisio

Moratones después del fisio, dolor después de la rehabilitación, dolor de cabeza después de ir al fisio… Son muchas las formas que adoptan las molestias después de asistir a una sesión del fisioterapeuta. Ninguno de estos síntomas ha de considerarse preocupante.

Así, por ejemplo, los moratones suelen ser fruto de una mala circulación en la zona tratada, por lo que tienden a reducirse y desaparecer en sesiones posteriores. Los dolores de cabeza después de ir al fisio son normales cuando el especialista ha debido intervenir enérgicamente sobre las contracturas musculares del área cervical.

A veces, incluso podemos sentir fiebre después de la fisioterapia. En el organismo, la fiebre no es otra cosa que un mecanismo de autodefensa y adaptación a nuevos estados de nuestro cuerpo. Por lo tanto, es normal que ante los cambios ejercidos por la fisioterapia (cambios que a menudo, y como hemos visto, se experimentan con cierta dificultad inicial) podamos experimentar sensaciones febriles.

Después de una sesión es normal que te duela una semana. Estas terapias ejercen sobre nuestro cuerpo la capacidad de cambiarlo y de acabar con las anomalías y molestias de nuestros músculos. Por lo tanto, los dolores posterapéuticos son un mal menor que debemos afrontar para alcanzar el bienestar que deseamos.

Qué hacer para recuperarnos de los dolores

El cuerpo necesita un tiempo para que los tejidos musculares vuelvan a su estado primigenio y natural después de las sesiones. No obstante, podemos tomar una serie de medidas y precauciones para minimizar en lo posible las molestias derivadas de las sesiones:

Cuidar la alimentación que tomamos. Algunos alimentos favorecen la recuperación de tejidos y la regeneración de las microfibras musculares, por lo que son especialmente recomendables en estos casos. Se trata de los elementos con abundancia en Omega 3, tales como los pescados y los frutos secos. Las vitaminas C y E también ejercen un efecto beneficioso sobre los tejidos musculares y las zonas osteoarticulares.

Aguardar al menos 24 horas antes de precipitarse a ejercitar los músculos de la zona tratada por el especialista. La relajación muscular efecto y consecuencia de los masajes fisioterapéuticos pueden facilitar que forcemos en exceso nuestros tejidos musculares sin advertirlo. Además, puede incrementar los dolores en lugar de reducirlos.

Aplicar geles antiinflamatorios en las zonas afectadas.

Aplicar frío para reducir la inflamación. Algo de hielo en la zona inflamada reduce la actividad de los vasos sanguíneos del área y la respuesta vasodilatadora de estos que produce las inflamaciones. Además, alivia el dolor de inmediato.

Aplicar friegas en las zonas afectadas y someterlas a los llamados baños de contraste: es decir, baños en que se somete alternativamente a la zona afectada a altas y bajas temperaturas en determinados tiempos.

Ya 48 horas después del tratamiento, se recomienda todavía que, de ejercitar los músculos de la zona afectada, ello sea de una forma moderada. Una vez transcurrido este periodo de tiempo, ya lo recomendable es ir incrementando paulatinamente la actividad del cuerpo y el ejercicio físico.

Los dolores y molestias tras las sesiones del fisio son algo normal, y la prueba por la que debemos pasar para alcanzar el bienestar y equilibrio que buscamos. Es bueno ir al fisioterapeuta. Sólo con determinadas precauciones básicas, podremos reducir estas molestias y seguir con nuestra vida normal.


Dolor Crónico y Fisioterapia17/10/2019

 

El dolor es una señal del sistema nervioso de que algo puede estar mal. Es una sensación desagradable, como un pinchazo, hormigueo, picadura, ardor o molestia. El dolor puede ser agudo o sordo. Puede sentir dolor en un área o en todas partes de su cuerpo. Existen dos tipos: agudo y crónico. El dolor agudo le permite saber que puede estar lesionado o tener un problema que debe atender. El dolor crónico es diferente. Puede durar semanas, meses o incluso años. La causa original puede haber sido una lesión o infección. Puede haber una causa continua de dolor, como artritis o cáncer. En algunos casos, no hay una causa clara. Los factores ambientales y psicológicos pueden empeorar el dolor crónico.

Muchos adultos mayores tienen dolor crónico. Las mujeres también informan tener más dolor crónico que los hombres, y tienen un mayor riesgo de padecer muchas afecciones que provocan dolor. Algunas personas tienen dos o más enfermedades que causan dolor crónico.

El dolor crónico no siempre es curable, pero los tratamientos pueden ayudar, incluyendo analgésicos. También existen tratamientos para el dolor sin medicinas, como acupuntura, terapia física y en algunas ocasiones, cirugía.

El trabajo multidisciplinar aquí es fundamental y es crucial el trabajo de un fisioterapeuta como especialista del aparato locomotor para recuperar la función y corregir las maladaptaciones del cuerpo como consecuencia del dolor. En concreto el fisioterapeuta tendrá que trabajar por la desensibilización del sistema nervioso con estímulos indoloros que vayan a la misma área cortical de la zona del dolor (ejercicios de lateralidad, imaginería motora graduada, exposición gradual al dolor…) y por otro lado, conseguir que la persona vaya recuperando las funciones perdidas con ayuda actividades funcionales y control motor, siempre llevando muy de la mano a los factores biopsicosociales implicados.

La fisioterapia es ampliamente requerida para el tratamiento de procesos sin un tratamiento médico definitivo y que cursan con dolor. Se caracteriza por buscar el desarrollo adecuado de las funciones que producen los sistemas del cuerpo, donde su buen o mal funcionamiento repercute en la cinética o movimiento corporal humano. Interviene, mediante el empleo de técnicas científicamente demostradas, cuando el ser humano ha perdido o se encuentra en riesgo de perder, o alterar de forma temporal o permanente, el adecuado movimiento, y con ello las funciones físicas. Sin olvidarnos del papel fundamental que tiene la fisioterapia en el ámbito de la prevención para el óptimo estado general de salud.

 


Lesión de Isquiotibiales09/10/2019

Los músculos isquiotibiales o isquisurales son el conjunto de músculos situados en la parte posterior del muslo, entre la cadera y la rodilla. Son un grupo muscular fundamental: permiten la flexión de la rodilla, y por lo tanto andar, correr y realizar un amplio rango de movimentos con las extremidades inferiores.

El grupo muscular de los isquiotibiales está formado por el bíceps femoral, el músculo semitendinoso y el músculo semimembranoso.

Causas de las Lesiones de los Musculos  isquiotibiales

1. Hiperestiramiento

Un estiramiento excesivo del músculo. Suele darse en actividades como la danza (donde los estiramientos son muy habituales) y el fútbol (en general, deportes en los que deba chutarse un balón).

Marcelo, jugador del Real Madrid, fue baja en Abril de 2014 por una rotura de isquiotibiales.

2. Gestos Excéntricos

Sobre todo los realizados a una velocidad elevada. Habituales en situaciones de carrera sostenida, y muy frecuentes en el fútbol, por ejemplo cuando el jugador cambia de ritmo súbitamente y las tensiones que soportan los isquiotibiales entre la cadera flexionada y la rodilla extendida no se compensan de forma adecuada.

3. Lesión en Cremallera

La lesión en cremallera afecta a las cabezas larga y corta del bíceps femoral. Es la lesión más temida por futbolistas y deportistas en general, ya que es frecuente y muy compleja, engañosa y difícil de dejar atrás de modo definitivo.

Síntomas 

Existen varios niveles de gravedad en las lesiones de los isquiotibiales -desde una contractura fuerte hasta una rotura completa del músculo- y los síntomas podrán variar en función de dichos niveles.  No obstante, ciertos síntomas suelen aparecer en una gran mayoría de los casos, como por ejemplo:

  • Dolor intenso en la zona, en algunas ocasiones acompañado de un chasquido audible
  • Incapacidad para seguir corriendo o andando; es posible incluso que la pierna ceda y la persona caiga al suelo
  • Hinchazón en la zona afectada, en ocasiones con aparición de hematomas
  • Debilidad en la pierna afectada, que puede persistir mucho tiempo después de sufrir la lesión
  • Alta sensibilidad al tacto de la zona posterior del muslo
  • Inflamación de la zona afectada

Tratamiento

El objetivo inicial del tratamiento es reducir el dolor y la tumefacción. Para lograrlo, es posible que el médico te recomiende que hagas lo siguiente:

  • Suspender las actividades extenuantes para permitir que la lesión sane.
  • Utilizar un bastón o muletas para no apoyar todo el peso sobre la pierna lesionada.
  • Aplicar compresas heladas varias veces al día para aliviar el dolor y reducir la tumefacción.
  • Envolver la zona lesionada con un vendaje de compresión o usar pantalones cortos de compresión para minimizar la tumefacción.
  • Descansar con la pierna elevada por encima del nivel del corazón, si es posible, para mejorar el drenaje y minimizar la tumefacción.
  • Tomar un medicamento de venta libre, como ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) o paracetamol (Tylenol u otros) para reducir el dolor y la inflamación.

Fisioterapia

Después de que el dolor y la inflamación iniciales de una lesión en los isquiotibiales disminuyen, el médico o fisioterapeuta pueden mostrarte cómo realizar ejercicios específicos diseñados para mejorar la flexibilidad y fortalecer los músculos isquiotibiales.

Cirugía

Si el músculo se soltó de la zona donde se une a la pelvis o a la tibia, los cirujanos ortopédicos pueden volver a conectarlo. Los desgarros musculares graves también pueden repararse.


Cómo prevenir lesiones de rodilla durante el entrenamiento02/10/2019

Entrenar de más, con calzado inadecuado o sobre determinadas superficies puede dañar la mayor articulación del organismo, por eso es importante prestarle atención.

1. Entrada en calor. El primer paso es calentar apropiadamente los músculos, elongarlos, antes de salir a trotar.

2. Prácticas variadas. Respetar los ritmos de entrenamiento, tomar tiempos de descanso, prestar atención a si surge algún tipo de dolor y parar inmediatamente, variar los ejercicios para trabajar en cada sesión distintos grupos musculares y al final lograr un adecuado equilibrio muscular y también es una buena idea hacer distintos deportes.

3. Peso y calzado adecuado. Es fundamental mantenerse en el peso normal para la estatura y la edad de la persona (las rodillas soportan el peso del cuerpo) y usar el calzado y la ropa indicada para cada deporte.

Cómo se puede lesionar la rodilla

El dolor puede indicar tanto un proceso inflamatorio como una lesión; para identificar de qué se trata es preciso consultar al médico, a la emergencia ante el primer síntoma y luego al traumatólogo si es necesario continuar la revisión.

Las lesiones más frecuentes son tendinitis (inflamación de los tendones), rupturas tendinosas, rupturas de ligamentos o rupturas de los meniscos. También pueden producirse procesos degenerativos propios del envejecimiento o ciertos deportes como son las lesiones osteocondrales (que pueden derivar en artrosis).

A qué prestar atención

Si siente dolor o inestabilidad, es importante no dejarlo pasar y consultar al médico para descartar o diagnosticar un problema.

Con una observación clínica el profesional tendrá una presunción de diagnóstico y te indicará cómo tratarlo y qué seguimiento tenés que hacer. Si es una inflamación podrá indicar descanso con aplicaciones de hielo para reducirla y si es algo más, te pedirá radiografías u otros estudios de imagen para ver la articulación, los tejidos y huesos.

Los tratamientos más usados para aliviar el dolor de rodilla suelen ser la colocación de hielo sobre la zona afectada, que actúa como antinflamatorio. El médico puede recetar medicamentos antinflamatorios, indicar sesiones de kinesiología para recuperar el movimiento y tratamientos locales.

Si hay lesiones más profundas como las de menisco, ligamentos u osteocondrales, se suelen tratar con cirugía. Actualmente las técnicas que se utilizan son las mínimamente invasivas como la artroscopía que se hace en el día y sin necesidad de internación.



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