Lesiones meniscales y verano10/07/2018

Con la llegada del verano tenemos más tiempo libre y un clima mejor y la mayoría de veces, tras un invierno de inactividad, hemos querido hacer en verano lo que no hacemos durante el año con una preparación física poco adecuada o por un esfuerzo excesivo.

Es por ello que hemos podido sufrir algunas lesiones musculares, tendinopatías e incluso algún traumatismo.

Las principales causas de lesiones en la práctica deportiva estival se producen sobretodo por una falta de preparación física (por la inactividad deportiva durante el año), por un entrenamiento inadecuado o por la utilización de un material inadecuado.

La lesiones más frecuentes difieren según el deporte que se realice durante el periodo estival. En general las lesiones más frecuentes son leves y de rápida recuperación aunque existen lesiones más graves.

Algunas de las lesiones que podemos sufrir son lesiones en las rodillas  una de las más comunes, detrás del esguince del ligamento medial, se encuentran las lesiones meniscales.

Estas se pueden producir por efecto de un traumatismo, así como también por la degeneración de los meniscos. La lesión de meniscos es la más frecuente en la rodilla.
Es habitual en el deporte, aunque también puede producirse en otro tipo de actividades cotidianas, ya que no requiere un mecanismo muy potente para producirse.

El menisco tiene la función de:

  • Distribuir las fuerzas transmitidas a través de la rodilla: soporta alrededor del 40% de la carga que recibe la articulación
  • Disminuye la fricción entre las superficies articulares
  • Interviene en la estabilidad a la rodilla

Cuando se habla de la lesión de uno o ambos meniscos, se habla del daño o ruptura de estas estructuras como resultado de varios factores como fuerzas compresores, tracciones o una combinación de ambas.

El menisco se rompe por varias razones:

El traumatismo articular en flexión y rotación, pero con mayor frecuencia se debe al desgaste de los componentes que forman el menisco.

Como todo tejido vivo se deteriora con el paso de los años y su capacidad elástica disminuye, por lo que puede llegar a romperse al realizar un mal gesto (es frecuente que la flexión mantenida en cuclillas provoque un pinzamiento del menisco al levantarnos y éste sea el que desgarre el menisco).

Existen así mismo lesiones degenerativas en gente joven, que se caracterizan por la pérdida de elasticidad y en muchas ocasiones traducen una rotura intrameniscal.

¿Hay que tratar todas las roturas meniscales?

Nuestra filosofía es que hay que tratar aquellas roturas causantes de dolor y limitación de la calidad de vida, que nuestro paciente quiere llevar.

Existen muchas roturas que cursan asintomáticas, esto quiere decir que no provocan dolor y por lo tanto al paciente no le limita para su actividad, sea esta la que sea.

Otro caso son las roturas que tan sólo duelen cuando realizamos actividad física, o las que provocan dolor incluso en reposo. Estas son para mi objeto de tratamiento.

El objetivo del tratamiento consiste en evitar el desgaste articular provocado por el mal funcionamiento de la rodilla (siempre la he comparado con una compleja bisagra, que si funciona mal, aparte de chirriar, puede estropear el resto de bisagras de la puerta e incluso provocar daños en el marco de la puerta), y dar calidad de vida a mis pacientes. Reincorporarlos a su actividad por dura y física que ésta sea.

Como consejos recordar siempre estirar y calentar antes y después de iniciar la práctica deportiva y utilizar protecciones.

 


¿Qué es y cómo se trata una rotura fibrilar?03/07/2018

La rotura fibrilar es una lesión frecuente en la práctica deportiva pero también tras un esfuerzo brusco cuando la persona lleva una vida sedentaria. También se la denomina desgarro muscular, ya que consiste en la rotura de más o menos fibras de las que configuran el músculo. Su gravedad dependerá del músculo y el número de fibras que se han roto –leve, moderado o grave–, lo que determinará también el tiempo necesario para la recuperación – 8-10 días, 2-3 semanas o más de tres semanas, respectivamente–.

La rotura fibrilar se suele producir por una elongación excesiva del músculo, por una contracción muy brusca o por un esfuerzo que supera su capacidad. Afecta de forma más habitual a las piernas como consecuencia de gestos explosivos y cambios bruscos de velocidad, siendo los músculos más frecuentemente afectados los gemelos, el sóleo, los isquiotibiales, los aductores y el recto anterior del cuádriceps.

Los síntomas son fácilmente reconocibles:

  • Dolor repentino e intenso.
  • Hematoma causado por la rotura de vasos sanguíneos adyacentes.
  • En los casos más graves puede producirse un bloqueo del movimiento a causa de la contracción de los músculos adyacentes.
  • En ocasiones el intenso dolor puede originar mareo y sudor frío.

Factores de riesgo de la rotura fibrilar

Aunque, como ya se ha dicho, es una lesión frecuente en la práctica deportiva, ya sea por un traumatismo o por realizar ejercicio sin el debido calentamiento, existen otros factores de riesgo que favorecen la rotura fibrilar:
 

Sedentarismo: si no se realiza ejercicio con asiduidad, se debilita el tejido conjuntivo del músculo, por lo que las fibras se pueden romper con mayor facilidad.

Mala circulación arterial y venosa: llega menos oxígeno al músculo, éste se fatiga más, se acumula el ácido láctico y todo ello hace que sea más propenso a romperse.

Enfermedades metabólicas: la más significativa es la diabetes.

Nutrición deficiente: los músculos se debilitan y se hacen más frágiles.
  

Tratamiento de la rotura fibrilar

El tratamiento de la rotura fibrilar se basa esencialmente en los siguientes aspectos:
  

Reposo: dejar la práctica deportiva y caminar lo menos posible, con el fin de evitar que se agrave la le lesión con la rotura de más fibras. Se suele recomendar el uso de un vendaje compresivo, pero que no impida la movilización del músculo.

Aplicación local de frío: reduce la inflamación y calma el dolor. Se aplica hielo (nunca directamente sobre la piel) o bandas de gel congeladas durante aproximadamente un cuarto de hora en la zona dolorida.

Antiinflamatorios no esteroideos: también calman el dolor y reducen la inflamación.

Rehabilitación: no debe reanudarse la práctica de ejercicio hasta que no haya desaparecido completamente el dolor agudo. Y aun así debe iniciarse con estiramientos suaves hasta el punto en que el propio dolor lo permita, manteniéndolo durante unos segundos y en series de cinco, varias veces al día. Se recomienda aplicar calor local después de cada sesión de estiramientos.
  

La mejor manera de prevenir la rotura fibrilar es calentar adecuadamente cada vez que se vaya a practicar ejercicio, sea éste del tipo que sea.

 

 

 


Fascitis Plantar y Chanclas24/06/2018

Los pies quedan libres tras la llegada del verano con la elección de un calzado abierto para soportar mejor el calor y facilitar el tránsito del medio terrestre al medio acuático evitando el contagio de hongos (hablamos de las chanclas de playa). Sin embargo, el cambio a este tipo de calzado expone a nuestros pies a una serie de agresiones que pueden derivar en problemas en la fascia plantar, en algun tipo de tendinopatía que nos amargue la existencia.

La fascitis plantar o fasciosis plantar, puede aparecer en muchas ocasiones ligadas a la elección del tipo de calzado. En el caso de las chanclas, según algunos profesionales, no resulta una elección nada beneficiosa para nuestros pies. La planta se estira en exceso, y eso puede desembocar en una fascitis plantar (fasciosis plantar). Otro tipo de problemas causado por este calzado sin más agarre que una tira sujetada por dos dedos del pie son lesiones en los tobillos, esguinces, torceduras o tendinopatía en el Aquiles.

La fascitis plantar no sería la única consecuencia negativa de un abuso de las chanclas. El sobreimpacto del talón al caminar produce dolor, puede provocar ampollas, tendinopatías en los dedos de los pies por la flexión y extesión forzada de los dedos, y sequedad en la piel. Son consecuencias de un abuso de este calzado, que sin embargo es recomendable para evitar contagio de hongos o quemaduras (frente a ir descalzo por la piscina o la playa).

La fascitis plantar es una inflamación de la región conocida como fascia (conjunto de varios músculos y tendones que a la postre funcionan conjuntamente). En el caso de tendinopatía plantar, se observa un proceso degenerativo, con formación de tejido fibrótico (en pocas ocasiones se observa una inflamación del tendón, lo que sería una tendinitis propiamente dicha). Los síntomas son un dolor matutino punzante, comparable por los pacientes como la “sensación de pisar cristales”. En algunos artículos podemos encontrar ejercicios recomendados para aliviar el dolor en la fascia plantar, en el caso de estar sometiendo a estrés al arco plantar. Siempre que la lesión empeore será nuestro médico, fisioterapeuta o podólogo quien aportará una solución eficaz.

Fascitis plantar y Fasciosis Aquílea: un apunte sobre tacones

Las chanclas pueden provocar o favorecer la la fascitis plantar, pero hay otro tipo de calzado no recomendado por su incidencia en los tendones. En el caso del tendón de Aquiles, es poco recomendable cambios bruscos en la altura del calzado (de tacón alto a zapatillas de deporte) de manera continuada. Otras actividades que agreden al tendón de Aquiles son la hiperpronación o la marcha cuesta arriba. Muchos especialistas recomiendan 2 ó 3 centímetros de tacón porque compensan al 50% las cargas entre el retropie y el antepie. Una práctica como el Barefoot (caminar descalzos), a pesar de no ser nueva, cuenta con muchos adeptos (y detractores) en el mundo occidentalizado. Los pies soportan nuestro peso cuando andamos o estamos de pie, y están en contínua contacto con el suelo, por lo que están expuestos a contínuas agresiones que obliga prestarles más atenciones y cuidados de lo que solemos hacer.


FISIOTERAPIA FUNDAMENTAL EN LA ELA21/06/2018

Este 21 de junio se celebra el Día Mundial de la ELA. Una fecha destinada a recordar la existencia y la lucha constante que viven miles de personas contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica.

La ELA, también conocida como enfermedad de Charcot o enfermedad de Lou Gehring, es una patología neurodegenerativa que afecta a las motoneuronas superior e inferior. Esta enfermedad produce una rápida degeneración física con terribles consecuencias por la discapacidad que provoca, implicando un gran sufrimiento para las personas que la padecen y su entorno familiar y social.

La clave del tratamiento reside en el correcto manejo de los síntomas. Aquí tiene un papel fundamental la fisioterapia, enfocada al tratamiento paliativo de los diversos síntomas y dirigida a mantener el mayor grado de independencia y nivel funcional posible, con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente y fomentar su autonomía+ tanto al inicio como durante toda la progresión de la enfermedad.

Algunas de las metas del fisioterapeuta a destacar en estos casos son: Manejo del dolor, debido a calambres, pérdida de movilidad, retracciones y malas posturas conforme avanza la debilidad muscular; tonificación global de la musculatura conservada, mantenimiento de rangos articulares y miotendinosos; trabajo respiratorio, para instaurar un patrón abdomino diafragamático, mantener el estado más óptimo posible de la función respiratoria y conseguir una tos eficaz para evitar el acúmulo de secreciones que tantas repercusiones pueden conllevar; anticiparse a las posibles complicaciones que pudieran aparecer durante la evolución de la enfermedad; ayudar al paciente a desenvolverse en los distintos entornos y en las diferentes etapas según progresa la afectación;  informar, apoyar y entrenar a los familiares/cuidadores durante todo el proceso, resaltando la importancia de los cuidados domiciliarios y dándoles las pautas oportunas para el correcto manejo de la enfermedad. La fisioterapia domiciliaria es de gran utilidad en fases avanzadas. También es interesante el uso de la hidrocinesiterapia y otras técnicas de las que dispone el fisioterapeuta en su arsenal terapéutico. Del mismo modo imprescindible orientar al paciente en la realización de ejercicios pautados y actividades aeróbicas fuera de las sesiones, orientadas a mantener la funcionalidad de los diferentes sistemas.


El síndrome del “cuello de texto”20/06/2018

El "cuello de texto" es un trastorno típico del siglo XXI y hay especialistas que dicen que se está tornando una epidemia global. Es provocado por inclinar la cabeza demasiado hacia adelante para ver videos, escribir mensajes o jugar en dispositivos móviles. Rigidez de cuello, dolor de hombros y cefaleas, algunos de los síntomas.

Los síntomas frecuentes suelen ser rigidez del cuello, dolor de hombros y cefaleas, que se desencadenan tras mantener durante varias horas al día una postura con el cuello inclinado hacia abajo. Hay casos en que los músculos se llegan a adaptar tanto a esa posición que cuesta volverlos a colocar en su lugar y el cuello pierde su curvatura natural.

Efectos del "cuello de texto"

Numerosos estudios han demostrado que los efectos que puede causar este padecimiento a nuestra salud son graves. Esta postura antinatural puede llegar a alterar la curvatura original de la columna vertebral de nuestro cuerpo, evitando que podamos corregirla en los peores casos.

Entre los efectos más comunes se encuentran:

Fuertes dolores a causa de la tensión muscular prolongada y aparición de hernias de disco o compresión de los nervios de la columna.

Disfunción respiratoria debido al dolor crónico que los pacientes experimental alrededor del cuello.

El peso de la cabeza puede aumentar casi 5 g más por cada centímetro de inclinación hacia delante respecto de la postura recta de nuestro cuerpo.

La postura de la cabeza hacia delante puede agregar más de 13 kg de "apalancamiento" anormal sobre la línea natural de la columna vertebral, causando la desalineación de la misma.

Deformación de la curva natural del cuello que puede provocar artritis a una edad temprana.

Pérdida de la capacidad vital de los pulmones hasta en un 30%. La falta de respiración podría originar alguna enfermedad cardíaca o arterial.

Todo el sistema digestivo se ve comprometido debido a esta postura incorrecta del cuerpo. El intestino grueso es uno de los principales afectados provocando problemas de evacuación.

Aunque cualquiera es propenso a sufrir "cuello de texto", este padecimiento se está convirtiendo en una epidemia entre la población de los países más desarrollados, afectando principalmente a niños y jóvenes.

Recomendaciones

Adoptar posturas neutrales, tratando de elevar las pantallas (del celular, tablet, etc.) a la altura de nuestra vista, y no al revés.

- Revisar la postura periódicamente y verificar si nuestro espacio de trabajo está diseñado acorde con nuestras necesidades. Así, reorganizar y reorientar pantallas, teclados y sillas.

- Realizar ejercicios en forma reiterada a lo largo del día, movilizando y estirando el cuerpo.

- Trabajar la tonicidad de los músculos de los brazos y la espalda para que tu cuello se libere.

- Tomar conciencia de que la columna, para que no sufra, debe estar alineada manteniendo su curvatura natural. Esto significa que la cabeza debe estar en la misma línea que la columna vertebral (para comprobarlo, trazá una línea imaginaria que una a una oreja, el hombro, la cadera, una rodilla y un talón).

Para prevenir el "text neck" o reducir los síntomas es necesario mantener el dispositivo móvil a nivel del ojo y la cabeza en una posición neutral y hay aplicaciones móviles que hacen foco en este tema. Text Neck Indicator nos avisa cuándo estamos usando el celular de una manera incorrecta

-Acudir al fisioterapeuta si ya estas padeciendo los síntomas de este síndrome

 



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